
Cuando un medicamento de los que hay en el mercado no se ajusta a las necesidades concretas de un paciente, existe otra vía: que el médico prescriba una fórmula magistral y que un farmacéutico la elabore a medida. Es una parte histórica de la profesión farmacéutica y sigue plenamente vigente. En nuestro laboratorio de Elda forma parte del trabajo diario.
Qué es una fórmula magistral
Según la normativa española, una fórmula magistral es el medicamento destinado a un paciente individualizado, preparado por un farmacéutico o bajo su dirección, para cumplimentar expresamente una prescripción facultativa que detalla las sustancias medicinales que incluye. Se elabora en la farmacia y se dispensa con la información necesaria para su correcta utilización.
Dicho de forma sencilla: no es un producto de estantería. Nace de una receta concreta, para una persona concreta.
Cuándo puede ser necesaria
Una fórmula magistral puede ser una opción cuando el médico considera que la presentación comercial disponible no es adecuada para ese paciente. Algunos ejemplos habituales de situaciones en las que se plantea:
- Cuando se necesita una dosis o una concentración que no existe como medicamento comercializado.
- Cuando el paciente no puede tomar la forma farmacéutica disponible, por ejemplo por dificultad para tragar. Lo vemos con más detalle en medicamentos individualizados para pacientes con dificultad para tragar.
- Cuando es preciso evitar algún excipiente que el paciente no tolera.
- En pediatría y en veterinaria, donde las presentaciones comerciales no siempre se adaptan al peso o a la especie.
- En dermatología, cuando el médico prescribe una combinación o una concentración concretas para una piel o un cuero cabelludo determinados.
La decisión de recurrir a una fórmula magistral, y de qué debe contener, la toma siempre el médico prescriptor tras su diagnóstico. La farmacia no indica ni sustituye ese criterio: elabora lo que el facultativo prescribe.
Qué garantías la rodean
La elaboración de fórmulas magistrales está regulada. Entre otros aspectos, la normativa exige:
- Una prescripción del médico con los datos necesarios para poder elaborarla.
- Que el farmacéutico valide la prescripción antes de elaborarla.
- Que se prepare siguiendo las normas de correcta elaboración y control de calidad.
- Que se registre la elaboración y se garantice la trazabilidad de lo que se ha preparado.
- Que se dispense con un etiquetado que identifique la fórmula y con la información necesaria para el paciente.
En la práctica: de la receta a tu mano
El proceso empieza con la prescripción de tu médico. Con ella, el farmacéutico comprueba que la fórmula es viable, elabora el preparado en el laboratorio y lo dispensa explicando cómo usarlo y conservarlo. Si quieres saber qué necesitas para empezar, lo resumimos en cómo solicitar una fórmula magistral y qué documentación necesita el paciente.
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Referencias
- Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.
- Real Decreto 175/2001, de 23 de febrero, por el que se aprueban las normas de correcta elaboración y control de calidad de fórmulas magistrales y preparados oficinales.


